Bosques de Palermo, Buenos Aires

Ubicación: Parque Norte, Núñez, Buenos Aires      english

Distancia de la ruta: variable (ver a Informaciones Útiles abajo)
Dificultad (1-10): 1
Elevación inicial: 36 msnm
Elevación máxima alcanzada: 50 metros, quizá

Reflexiones:

Tal vez te estás preguntando en estos momentos ¿por qué la primera parte de un jornal sobre las aventuras en el Norte de Argentina comienza en un parque de Capital Federal? La respuesta a esta pregunta está resumida en la palabra  preparación. Primero, marcar el punto de partida es uno de los aspectos mas importantes. Y en el momento en el que esté caminando, a la vez cansado y  cautivado por todo los acontecimientos capturados a mi alrededor, tendré un modelo y una marca para facilitar la escritura. Así hago reflexiones mientras tenga muy presente la experiencia y todavía me quemen las piernas. Además el parque que será el tema de este apartado ha sido un gran parte de la preparación física para el viaje, o sea, desde finales de julio, la mayoría de los kilómetros que he corrido los he corrido allá. Y estoy contando con que este entrenamiento me haya preparado para los desafíos que encuentre en las montañas.

Segundo, la motivación:  El motivo por escribir sobre los Bosques de Palermo es un deseo de ayudar a cualquier corredor que visita a Buenos Aires con el problema típico del corredor trotamundos – estar en una ciudad nueva, grande, desconocida – ¿por dónde empiezo a correr? Buenos Aires es extensa e incluso tiene más area superficial, más millas de pavimento que son realmente malos para correr, que hace mucha falta saber a donde se va. Y por lo tanto es aún más preciso que conozca los Bosques de Palermo (así por los árboles).

Resisto la tentación de comparar este parque con los gran parques urbanos de Nueva York (Parque Central, Prospect Park) para no ponerme nostálgico por ellos. En cambio, me enfocaré en lo que hace los Bosques un lugar genial, a veces frustrante, pero bien piola para correr, y además intentar a ofrecer un par de consejos para no aburrirse con el lugar tras muchas corridas. (Hablo del parque como si fuese el único lugar en Buenos Aires adecuado al correr, lo que no es verdad sino que revela ciertas preferencias mias: Que siempre buscaré sendas de tierra, cesped, madera rallada, de lo que sea para evitar el pavimento constante y que las corridas se comienzan y se terminan en mi casa, o sea, manejar o tomar transporte cualquiera se reserva por maratones y sitios de belleza natural sublime).

Bosques de Palermo ha sido un lugar muy bueno para entrenar, y muchas veces me ha servido para mantener el equilibrio psicológico frente a la movida de Buenos Aires. Pero de muchas maneras, no corresponde al proyecto que tengo planificado para en el Norte. Dos notas distintivas que me atraen a esa región son las montañas y (como se expectaría) la alta elevación. Si te fijás en las informaciones al principio de la página, verás que el parque, tanto como la ciudad, queda al nivel del mar. Y el parque, tanto como la ciudad, carece de definición topográfica alguna. Preveo las piernas bien cansadas en las subidas. Este puente peatonal, que bambolea ligeramente al bajar, es el <<ascenso>> más destacado que encontrarás:

Aparte de cuestiones topográficas, verás que el parque no se caracteriza por la solicitud. Las fotos estas, en realidad hacen que el parque parezca más despejado que realmente era. Fines de semana, si hace sol, salen muchos y siempre habrá unas cuantas personas tomando sol, paseando con sus perritos, dando de comer a las gansas, entrenando rugby o fútbol, entrenando para desarollar el cuerpo en maneras bien extrañas (hoy vi un hombre con músculos pectorales despeinados y de tamaño tan excesivo relativo a lo demás del cuerpo que se parecía andrógeno, y abundan casos así) etc.

Y mientras tratamos del ambigüedad de género, un detalle llamativa de la cultura del parque es el confiable presencia (de noche) de las prostitutas travestidas que trabajan en la avenida entre Parque Norte y el Lago de Regatas. No amenazan, y de todos modos andan con tacos de zapato tan altos que nunca conseguirían a perseguir a un corredor. Lo que mucho más me sorprende es la manera atrevida con que la gente les solicite a ellas. A pesar de este fenómeno un poco extraño, correr de noche en el parque es genial. No garantizo la seguridad de eso, y no he averiguado los estadísticos de crimen, pero a mi nunca ha pasado nada y siempre hay muchas personas allí después del anochecer.

Entre ellos hay muchos clubes de corredores que hacen repeticiones y corridas en grupo. De hecho, el parque sirve como un tipo de centro informal de la cultura atlética de Buenos Aires. Y si llegás de noche por la ruta que uso yo, yendo hacia el sur por Figueroa Alcorta a partir de Monroe, tendrás la experiencia graciosa de pasar corriendo al toque de varias mesas de un restaurante fino. Disfrutá la sensación de pasar a dos pies, corriendo y vestido en nada más de los shorts muy short, a los clientes que comen parrilla y toman Malbec. Y admirá al cordero a la cruz que siempre hay en la ventana del resto. En estos detalles y muchísimos más, la ciudad define al parque, y por lo tanto la experiencia del corredor que allí entrena. Se dejan detrás los edificios y un porcentaje del tráfico, pero la cultura de Buenos Aires todavía se siente muy fuerte. Aquí los momentos transcendentes son todos internos y ocurren a pesar del alrededor; asombro, risa y unas veces irritación son su resultado directo.

Informaciónes Útiles

Para simplificar, yo digo Bosques de Palermo para referirme al serie de parques interconectados que corren paralelo al Río de la Plata desde Av. Monroe hasta Jerónimo Salguero (mapa – y hay más, pero no he corrido allá). Hay varios puntos de acceso al parque, según estés en Núñez, Belgrano o Palermo. Y siempre hago alguna combinación de los tres circuitos más largos. El primero es el Lago de Regates, 2 kilómetros de cirunferencia con una senda de tierra firme.

Adyacente al Lago de Regatas queda el Campo de Golf de la Ciudad, y alrededor de ello también encontrás una senda de tierra. No es la senda más linda, pero es tranquila porque la usan poca gente, y así podés añadir otro 2k a la ruta, más o menos. Atravesando el puente peatonal que cruza Av. Dorrego y siguiendo hacia el sur por la senda de bicis, y luego pasando por debajo de un puente ferrocarríl llegarás a la Plaza Holanda:

Este circuito es de un poco menos distancia, tal vez 1.5k, y los fines de semana se llena con gente. Pero es muy lindo el lugar, con puentes decorativos, jardines y una senda de gravilla. También hay sendas que corren paralelas a la Av. F. Alcorta para moverse directamente al norte o al sur. Por elegir entre estas rutas y explorando un poco las otras sendas que abundan en el parque he podido evitar de aburrirme aunque corro en el mismo lugar casi todos los dias.

También hay que aprovechar de los aparatos de gimnasio que hay esparcidos por muchos lados del parque.

No hay riesgos serios para evitar. Si ha llovido recién, evitá la tierra. Se pegará a los zapatillos y sentirás que corrés con pesas de tobillo. La lluvia también produce (indirectamente) mosquitos en los partes con mucho pasto. El único baño que conozco está en la estación de pétrol YPF en Figueroa Alcorta, unas cuadras al sur de Monroe o media milla al norte del Lago de Regata.

BH

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